lunes, marzo 15, 2010

EL PACO Y LA MARGINALIDAD

"Si desea investigar esta enfermedad, tendrás todos los gobiernos en contra. A veces pienso que más vale ocuparse de crustáceos y batracios que no despiertan la alarma de nadie"
Carta del Dr. Chagas al Dr. Mazza, 1928.

La dificultad para realizar una política social que ayude a la política sanitaria, hizo que el Mal de Chagas fuera una enfermedad polémica. El célebre médico intuyó que la enfermedad era un verdadero testimonio de la miseria y de la pobreza, y que por cada caso que se detectaba del mal había detrás una familia viviendo bajo la línea de supervivencia. El mal de Chagas era una ventana que mostraba a todos la miseria del interior profundo de nuestro país.
Cuando hablamos de la adicción al paco, estamos hablando de un fenómeno de similar naturaleza. No se trata exclusivamente de los efectos que pueda realizar una sustancia determinada en aquellos que la consumen, sino más bien del mundo marginal que esta sustancia hace estallar. Si el Mal de Chagas pone de manifiesto la pobreza del interior de nuestro país; entonces el paco exhibe la miseria de las grandes periferias urbanas. El paco es la marginalidad, la exclusión.
Las clases media y alta no conocen el paco, no lo pueden conocer. Podrán consumir la misma sustancia, compuesta exactamente del mismo modo, podrán comprarla e incluso consumirla en el mismo lugar, pero esa sustancia no será paco. El paco es paco cuando no hay horizontes, cuando no hay acceso al sistema de salud, cuando no hay posibilidades de estudiar o de trabajar dignamente, cuando todas las puertas que se pueden golpear están demasiado lejos. El paco es paco cuando el llanto que genera se pierde en la noche sin haber sido escuchado. Solo entonces el paco muestra los dientes, solo entonces descubre su rostro más terrible. Solo entonces despliega su poderosa máquina de matar.
Para entender el paco es necesario mirar la marginalidad a los ojos.