lunes, abril 05, 2010

¿Villancicos en las Pascuas?

En estos días andaba con ganas de escribir algunas letras por Pascuas. Deseaba cantar sobre resurrecciones, vencer por un ratito la inercia del morbo, iluminar las sombras que las lentes de sol proyectan sobre el alma. Sin embargo, por más que me esforzaba, solo salían villancicos. Verán, trataré de explicarme.

Un acontecimiento de este fin de semana en clara rebelión contra el calendario me hablaba de la Navidad, aunque el almanaque indicara que ya habíamos llegado a la Semana Santa.

El protagonista fue “la Hiena”, un joven que por su pasado violento se había ganado el temerario mote del ahora reniega, para indicar que ya no es el mismo, que está cambiando. Él estuvo en la granja hasta hace poco tiempo, terminó y volvió a su casa. Comenzó a estudiar el oficio gráfico en la escuela de oficios de la Parroquia, y a trabajar en los emprendimientos que armamos para los que vuelven de la internación. Tiene a su mujer y a su hijo de dos años que lo estaban esperando. Sin embargo, nunca es fácil volver. Ambos se conocieron estando él en consumo, y plantearon un estilo de relación muy particular. Me da la impresión que al regresar, ella ya no lo reconocía, era como que si estuviera esperando a otro, a la Hiena. Ella es muy buena y lo quiere mucho, sin embargo la crisis era inevitable.

Ocurrió el sábado por la noche, serían aproximadamente las once y media, y aunque a causa de la semana santa había mucha menos, la fiebre del festejo ya desplegaba sus banderas. Los sábados por la noche, la villa entera se viste de fiesta. Bafles, música, gente bailando en los pasillos, amigos riendo… Me llegó un mensaje:

- Padre, me puede llamar? – cosa que hice al instante. Lo encontré llorando, habían discutido fuerte y estaba en la calle.

– Venite ya para la parroquia, que charlamos y te quedas acá – sábado a la noche con una tristeza profunda y los nervios de una pelea es un combo fatal para cualquier adicto. Desde entonces está parando en uno de nuestros hogares, venció a la tentación y en estos días lo estaremos ayudando en su situación familiar.

Por mi parte, me quedé pensando en el inmenso beneficio que es para nosotros el hecho de vivir en la villa. La cercanía que nos da la posibilidad de estar en el momento indicado y responder a tiempo. Estar metidos en la historia de los pibes, accesibles en cualquier horario. Es una de las claves de nuestra misión, y pienso que es un reflejo de la Encarnación. La Navidad consiste en que Dios se hace hombre, se mete en nuestra historia. No se trata de un dato teórico, a través de los más diversos acontecimientos se hace presente en nuestra vida para salvarnos. El Hogar de Cristo es muchas veces la presencia salvadora de Dios en la vida destruida de los pibes.

Quise hablar de la Pascua, me sale de Navidad, aunque ahora que lo pienso, tiene mucho de Resurrección.